sol.jpg Uno de los grandes enemigos de los aparatos electrónicos son las altas temperaturas. Te contamos cómo proteger tu ordenador para evitar apuros en estas fechas.

 

Millones de transistores juntos no pueden contemplarse a la ligera. Los fabricantes reducen cada vez más el tamaño de los procesadores y procuran reducir su consumo, pero seguimos dependiendo de sistemas de refrigeración activa y pasiva para mantener su temperatura a raya.

El problema reside en la temperatura ambiental y el sistema de refrigeración empleado. Si lo habitual es tener el procesador de nuestro PC con un disipador de aluminio y/o cobre junto a un ventilador soplándole aire, este aire nunca tendrá una temperatura inferior a la ambiental y lo mismo pasa con los sistemas de refrigeración líquida. En el caso de sistemas termoeléctricos y de cambio de fase, el problema es la condensación del aire en agua, ya que consiguen temperaturas por debajo de la ambiental.

 

Volviendo al clásico sistema de refrigeración por aire, si nuestra habitación está a 28 grados centígrados, la temperatura en el interior de la caja del PC tiende a ser superior, ya que muchas veces no se facilita la circulación del aire frío desde fuera y del caliente hacia fuera. Por tanto, se reutiliza siempre el mismo aire, que se va calentado con el paso del tiempo.

 

Pero si nuestro procesador, cuando trabaja a pleno rendimiento, aumenta su temperatura unos 30 grados centígrados sobre la ambiental, nos encontraremos que asomará a unas cotas en las que deja de funcionar correctamente dado el fenómeno de la eletromigración. Por tanto, si conseguimos contener la temperatura ambiente en el interior de la caja, nos evitaremos cuelgues, reinicios o incluso el desfallecimiento de algunos de los componentes de nuestro PC.

 

Limpieza: El polvo tupe, es un hecho. Tupe las rejillas de la caja que podrían permitir la entrada de aire fresco en nuestro pc, se mete en los ventiladores reduciendo su velocidad y se mete entre las ranuras de los disipadores, calentándose y no permitiendo la correcta circulación del aire. Por tanto, es muy recomentable, con el PC apagado y desconectado de la corriente, aspirar todo el polvo de la caja y su interior, utilizando un cepillo de cerdas blandas para retirarlo si hiciera falta. También sería recomendable retirar el disipador de la CPU y GPU, limpiar la pasta térmica existente y volver a aplicar pasta térmica nueva, siempre en pequeñas cantidades.

 

Circulación de aire: Si la caja de nuestro equipo lo permite, es interesante diseñar un sistema de flujo de aire dentro-fuera. Desde pequeños nos han enseñado que el aire frío pesa más que el caliente, así que la entrada de aire sería en la parte inferior de la caja y la salida en la parte superior. Se recomienda también que la entrada sea desde el frontal, ya que empezaríamos enfriando los discos duros, el aire pasaría a la zona de tarjetas de expansión, como la tarjeta gráfica, luego al procesador y por último saldría expulsado por otro ventilador en la parte superior de la trasera. Y otra máxima a recordar: debemos procurar que el volumen de aire expulsado de manera forzada por ventiladores sea superior a la introducida. Si forzamos que entre más aire del que sale, provocaremos la creación de bolsas de aire caliente remanente, algo contraproducente para nuestros propósitos. Además, muchos usuarios se oponen a la incorporación de más ventiladores porque generan más ruido. Para esto existen en el mercado variedad de productos de mayor o menor tamaño, mayor o menor velocidad de funcionamiento y mayor o menor sonoridad. Recordemos que cuanto mayor sea el tamaño de las aspas de un ventilador, mayor será el volumen de aire que se mueve a la misma velocidad de funcionamiento. Por tanto, utilizando ventiladores de mayor tamaño, podremos utilizar una velocidad menor, con menor sonoridad, y mejores o iguales resultados, así que ya no hay disculpa.

 

Factores externos: Por supuesto, si nuestro hogar o lugar de trabajo está bien ventilado o dispone de aire acondicionado, la temperatura ambiente es moderada y ayudará a que nuestro equipo no sufra.

 

Con estos pequeños consejos podremos evitar enfados por malfuncionamiento tanto de nuestro PC como de tantos y tantos equipos electrónicos que ocupan nuestros hogares, o incluso que se dañen irremediablemente sus componentes, quedando reducidos a caros llaveros.